¿Qué cambiará con la reforma de las leyes de dependencia y discapacidad? La norma amplía servicios, refuerza la autonomía personal, reconoce la accesibilidad universal como un derecho y prevé una inversión adicional de 6.200 millones de euros entre 2026 y 2027.
📹️ María Sosa Troya
Hablar de discapacidad no es una falta de respeto. Lo que puede resultar perjudicial es evitar la palabra hasta el punto de invisibilizar las barreras que muchas personas encuentran cada día.
La inclusión no empieza cambiando el nombre de las cosas. Empieza reconociendo la realidad para poder transformarla.
👇 ¿Qué opinas sobre el uso de términos como “diversidad funcional” o “discapacidad”? Te leo.
Yo no me identifico como persona con discapacidad. Voy en silla de ruedas y necesito mucha mucha ayuda para casi todo: levantarme, ducharme, comer, cambios posturales, incluso ayuda para mimar y jugar con mis bichos. La cosa es que nací y he crecido así, entonces me acepto y me quiero. Me repatea que para que nos acepten y respeten el resto tengamos que aceptar terminologías como discapacidad y dependencia. Lo correcto hoy más que ayer es que se valore nuestras vidas, nuestra presencia, nuestras corporalidades y nuestros ritmos, sin etiquetas agresivas, denigrantes e injustas. Porque la rampa, ha quedado demostrado que, facilita el acceso a personas en silla de ruedas, a familias con bebés y a personas con el carro de la compra cargado. El termino personas discriminadas por nuestra diversidad funcional nació para acabar con tanto desprecio hacia nuestras vidas.
