Otra semana hecha, vivida, yyyy, ya estamos en otoño.
Una semana buena, muy buena.
Sigo ayudando cangureando a mi piojillo. Ayer empecé a llamarla piojo, porque cuando llegamos a los semáforos, si esta rojo me exclama "ojo, ojo", y por rima la empecé a llamar piojo, mi piojillo. La conozco desde que empezó a bajar a la plaza en triciclo, y ayudo a su familia en sus deberes y cuidados desde los 6 añitos, parece que fuera ayer, pero no, ya son años, ya es una chicarrona. ¡Muy fuerte para mi corazoncito!
Hoy he dado un paseo con Leo guapo, guapo, un paseo guapo guapo. Mi AP venía conmovida por una semana intensa, y expresado por ella, tambien le ha ido muy bien el paseo. Un paseo lento, pausado, divertido, tranquilo. Por supuesto, Leo ha recibido, para su colección, otro "Qué bello es", y pienso: "Como su madre, claro". Es guapo, es bueno, es un mimosón, y un mimado, igual que sus hermanos Robin y Buffy. Los tres pastados a su madre.
Ayer, volviendo a casa, vi a tres niños que esperaban que abriera la biblioteca. Serian de primero de la ESO, unos 12 o 13 años, estaban solos, hablaban los tres sin parar, a la vez, ni idea de lo que decían. Mi atención se fijó en como uno se subió a la silla del otro, detrás de pie, y quitándole el mando empezó a conducir como quien llevara un patinete. Uno, entonces, dijo "¿por qué esperamos en la puerta?" y se fueron al gimnasio. Delante de la bicicleta, dos ofrecieron al tercero subirlo a la bicicleta, subieron el manillar del mando, le quitaron el cinturón, lo cogieron en brazos y lo subieron a la bicicleta estática, le colocaron las piernas, no dejaron de sujetarlo. En ese momento, yo estaba admirada y preparada con mi AP por si teníamos que socorrerlos. Para nada. Uno en brazos de otro, el tercero montado en la silla corriendo, los tres riendo, felices como si no hubiera un mañana. Nos retiramos cuando uno quedó bien sentado en su silla, y los tres riendo y gamberreando super bonitos. Ojala no se me olvide esta escena en años, porque es justo lo que pedimos a Dios durante tanto tiempo, y empieza a verse, ¡muy guay!
El lunes me encargué de recibir a las APs de mi OVI, el lugar era la cocina. La cocina de Conrado, su recuerdo me acompañó esa tarde. Solo vinieron 2 APs, pero se quedaron, como la mesa del despacho me es bajita para yo manejarme, acabe durmiéndome, ¡que rico sueñecito, qué buena profesional soy! Dimitri, aconseja no desistir, veremos el mes que viene, paciencia.
Con mi padre, tambien, estuve ayer por la mañana. Estaba chip chop, pero aceptó un paseo más largo de lo habitual. Paramos en la Sedeta, justo a la hora del patio, así que los peques jugaban, corrían, gritaban, y los chicarrones se pasaban la pelota entre bocado y bocado a sus bocadillos. Yo miré la programación, y deu ni do, cuántas actividades, cuánta variedad, qué chulas muchas. mi tema es que por ahora ya voy bastante pillada, así que mejor no me emocione más. Compaginar vida propia y actividades es muy complicado, incompatible. Era fácil cuando vivía en el castillo soñando con mi libertad. ¡Toma libertad, Margarita!
La semana que viene: el 30 me hacen, por fin (4 meses después), la ecografía esqueleto-muscular de mi pie, de mi precioso pie, yyyyyyy, el 1 empiezo un curso de 10 sesiones de Autodefensa, este será divertido. Yo en vez de patadas, aprenderé a atropellar con dignidad, con la cabeza alta, ¡jajaja! Os contaré, si puedo, os contaré.
Los domingos son buenos, es el día diferente de la semana, con las mismas obligaciones, pero en diferentes horarios, con más margen de improvisación. Y este domingo me dan, me han dado, una sorpresa: el piromusical de las fiestas de la Mercè lo hacen a vora mar, en mi playa. ¡Sorpresón!


