martes, 22 de agosto de 2017

ATENTADO, ESTA VEZ EN BARCELONA.

Ese jueves yo me encontraba pre total. Encontrarte pre es sentirte muy muy sensible a tooodo lo que te rodeas y muy sensitiva. Digo muy, porque en general las personas solemos ser sensibles, pero las mujeres además gozamos de unos días, de los que si somos conscientes, muuucho más intuitivos. Pues ese jueves, el cuerpo entero me pidió que fuera a casa de mi hermana con sus maravillosas niñas. De echo, plegué antes de mis deberes y a las 17h y poco ya estábamos Leo y yo con ellas.

La primera noticia me llegó a través de un was por el grupo de trabajo y conexión En Torno a la Silla, no sé si desde Alemania o desde Madrid. A los dos minutos, mi hermana pequeña desde su lugar de trabajo nos pedía información, porque la gente por el centro de Barcelona corría pidiendo auxilio y no entendían qué sucedía. Bajó persianas y sus compañeras, ella y unas cuantas personas se refugiaron a oscuras, en silencio, en el almacén. Tonta de mi, me empecé a poner nerviosa de verdad, me empezó a dar la maldita tos y me saturé, empecé a perder el control de mi respiración. Mientras mi hermana se mostró entera yo tosí y tosí, hasta que dijo algo así como -Vámonos a la calle, vamos a la biblioteca, me estoy agobiando.-, ahí comencé a recobrarme de nuevo, jugué con mi niña mayor a contarle hasta los años que tiene para que acabara de vestirse y como por arte de magia se me pasó toooda saturación. Imagino que leer que mi hermana pequeña y sus compañeras ya iban camino a casa ayudó a mi calma.

Esa tarde y noche recibí millones de was de todos los grupos y de un montón de gente. Me dormí pensando: -A la mierda el nivel 5, la calle es nuestra, de la gente corriente que en ella vivimos, y nuestra será siempre.-


Hoy es martes. Tengo la imagen del nene que en principio se pensaban que estaba desaparecido y que finalmente resultó también atropellado. Pienso también en el niño de tres años, que cuentan que iba en su carrito cuando la furgoneta lo arrolló. Pienso en las víctimas muertas, en sus familias, en todas las personas que corrieron asustadas sin saber qué pasaba, en las que se mantuvieron encerradas hasta que los Mossos les aseguraron que podían salir sin correr peligro. Pienso en lo injusto de todo lo sucedido.

Para mi hay dos temas cruciales: 1- La inversión mundial en armas. 2- La adoctrinación de niños y jóvenes, ignorada por sus familias.

El día que empresas y gobiernos de tooodo el mundo dejen de invertir en armas, ese día comenzará el mundo a vivir en paz. Invertir en armas significa traficar armas a cambio de vidas, y esto es un atentado, ni más ni menos. -Felipe 6o, Mariano R., Ada Colau y resto de dirigentes escogidas por el pueblo, si de verdad anheláis paz, obligar por ley a que se deje de invertir en armas. Claro que hemos de ser fuertes y hemos de sentirnos seguras, y sí creo valioso que hayan autoridades de seguridad, pero pensemos, recapacitemos: ¿seguridad es defensa, estar preparadas para lo peor; o seguridad es ley, derechos, educación y prosperidad para todas y todos?-

Por último, me asombra el testimonio de las familias y gente cercana a los chavales que atentaron. Cuidado, porque aquí en Cataluña, no sé fuera, cada vez más se delega el cuidado y la educación de nuestros peque a instituciones educativas y a instituciones de protección al menor, cuando la obligación y la responsabilidad debe ser siempre de la familia al completo. En Cataluña estamos sufriendo una perversión institucional: el desarraigo familiar, y por ende, más grave aún, el desarraigo del barrio, de la ciudad, del propio país. Y sin arraigo no hay miramiento, ni cuidado, ni ley.

sábado, 10 de diciembre de 2016

DÍA DE LOS DERECHOS HUMANOS.

Los derechos humanos se constituyen tras guerrillas, guerras y guerrotas. Si supiéramos convivir sin menosprecios y respetándonos no necesitaríamos hablar de derechos humanos. Pero no sabemos, nos tememos, nos ignoramos y hasta nos matamos, por eso aún celebramos el día de los derechos humanos. Bueno, celebrar exactamente no celebramos, lo que sí proclamamos y seguimos exigiendo qué se cumplan y qué se cumplan ya.

Tenemos derecho a una vivienda digna, a una economía suficiente, a una educación empoderadora, a una salud integral, tenemos derecho a convivir, a expresarnos, a participar, tenemos derecho a una identidad constructiva, a viajar, a descubrir, a conocer, tenemos derecho a la intimidad, a decir basta y hasta aquí. Tenemos derecho a vivir.

Llegados a este punto en el que sabemos de la existencia de los derechos humanos debemos ser máxime responsables ejerciéndolos, facilitándolos y cuando sea necesario redifiniéndolos.

Un derecho no es un privilegio. Un derecho es un pacto universal por lo que debe valer a todos y a todas, sobre todo deben valernos para reconocernos como parte de ese pacto universal.

Cuando queramos paz cumpliremos con los derechos, con los de todos y todas. Hasta entonces, las que tengamos ánimo, las personas creativas, con ilusiones, etc., seguiremos guerreando en los millones de frentes que nos encontremos y continuaremos construyendo derechos de todos y todas para todos y todas.