A la gente que no se entera:
la diversidad existe,
la liberad es posible,
los derechos los tenemos,
la escolarización es un derecho,
la información es un derecho,
la política es un trabajo,
la docencia es un trabajo,
un niño es una persona,
un niño con diversidad funcional es una persona,
el trabajo es un compromiso,
un niño necesita seguridad,
el incumplimiento de cualquier derecho es un delito.
martes 9 de febrero de 2010
domingo 7 de febrero de 2010
Fin de semana glorioso.
Y colorín colorado:La boda fue genial. Mi hermana estaba requete guapísima, mi cuñao fue graciosísimo, pasó por los nervios y la emoción tan, tanto que cuando acabó el paripé de las cincomil fotos, se enchufó a un coche y se escapó, dejando a mi hermana con un Adiós maridín , fue un mometo muy logrado. La concejala se enrollo de lo más mejor, dio un discurso muy chuli. Las testigos, hermanas gemelas de lo más guapas y simpáticas, glamurosas como pocas, leyeron un fifti fifti entre poema y narración extraido de la aorta mayor de sus corazones. Y el resto: familia, compañeros de trabajo y amigos/as, saludos y puestas al día, comida, entrega de regalos, y ¡qué bonito cuando el amor triunfa!
Ójala pudiera contar que se han casado sin trabas, ni mandangas, pero no sería verdad. Aunque en realidad tampoco fue tanto, yo me esperaba un interrogatorio cuando me pidio mi hermana si podía atestiguar que hacía siglos que se conocían y que se casaban porque les daba la gana a ellos. Los de arriba podrían trabajar un poco más por el sentido común, y ahorrar papeles y firmas inutiles, que al paso, nos quedaremos sin bosques y sin pulpos ¿la tinta sale de los pulpos, verdad? Y a mí me ahorrarían el montaje de películas mentales, sobre luces encegadoras en mi cara y miles de preguntas sobre vidas ajenas.
¡Qué bonito cuando el amor triunfa!
Y para acabar de darle un color mestizo a tan glorioso fin de semana, hoy he visto Invictus. Mucho mejor, más emocionante, el libro. Soy dueña de mi destino, soy la capitana de mi alma.
Invictus: Invencible
Desde la noche que sobre mi se cierne,
negra como su insondable abismo,
agradezco a los dioses si existen
por mi alma invicta.
Caído en las garras de la circunstancia
nadie me vio llorar ni pestañear.
Bajo los golpes del destino
mi cabeza ensangrentada sigue erguida.
Más allá de este lugar de lágrimas e ira
yacen los horrores de la sombra,
pero la amenaza de los años
me encuentra, y me encontrará, sin miedo.
No importa cuán estrecho sea el camino,
cuán cargada de castigo la sentencia.
Soy el amo de mi destino;
soy el capitán de mi alma.
negra como su insondable abismo,
agradezco a los dioses si existen
por mi alma invicta.
Caído en las garras de la circunstancia
nadie me vio llorar ni pestañear.
Bajo los golpes del destino
mi cabeza ensangrentada sigue erguida.
Más allá de este lugar de lágrimas e ira
yacen los horrores de la sombra,
pero la amenaza de los años
me encuentra, y me encontrará, sin miedo.
No importa cuán estrecho sea el camino,
cuán cargada de castigo la sentencia.
Soy el amo de mi destino;
soy el capitán de mi alma.
viernes 5 de febrero de 2010
Viernes loco.
Tengo entendido que la locura todo lo cura, así estoy yo de sana. Tan cencerro como sana, jijiji.
Me ha llegado un artículo super chulo, que habla de la cordura social, e invita a que nos volvamos un poco locos, o mucho, con el propósito de actualizarnos, para que salgamos poquito a poco, pero sin pausa, de la edad media, en la que las desigualdades sociales son bestiales, y entremos en la era de la tecnologia y la ciencia, en la que todo es posible:
Me ha llegado un artículo super chulo, que habla de la cordura social, e invita a que nos volvamos un poco locos, o mucho, con el propósito de actualizarnos, para que salgamos poquito a poco, pero sin pausa, de la edad media, en la que las desigualdades sociales son bestiales, y entremos en la era de la tecnologia y la ciencia, en la que todo es posible:
Los derechos de las personas con discapacidad
CARLOS MARÍN CALERO NOTARIO DE GANDIA Y DIRECTOR DEL INSTITUTO NOTARIAL VALENCIANO PARA LA ATENCIÓN A LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD O RIESGO DE EXCLUSIÓN SOCIAL
CARLOS MARÍN CALERO NOTARIO DE GANDIA Y DIRECTOR DEL INSTITUTO NOTARIAL VALENCIANO PARA LA ATENCIÓN A LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD O RIESGO DE EXCLUSIÓN SOCIAL
Una ley internacional denominada Convención de Nueva York, aprobada en diciembre de 2006, reconoce a las personas con discapacidad, a todas ellas, el derecho a controlar sus propios asuntos económicos. Claro que no es ese el único derecho que les reconoce; también el de elegir con quién y cómo vivir, no viéndose obligados a llevar un modo de vida "específico", el derecho a recibir una educación inclusiva, en escuelas ordinarias, a recibir formación para el empleo, en el mercado laboral ordinario, así como, por no citarlos todos, a formar su propia familia, en su propio hogar.
Y la verdad es que unas cosas son consecuencia de otras; no parece posible vivir una vida completa si no se tiene la capacidad de controlar los propios asuntos económicos. Asuntos que, generalmente, no serán grandes inversiones ni complicadas operaciones financieras, pero sí saber dónde está nuestro dinero y cómo podemos disponer de él; poder alquilar o, con más suerte, comprar la vivienda en la que habitemos, vivir un poco a crédito, como hace todo el mundo; dejar nuestros bienes a los herederos que libremente elijamos, así como poder heredar a otros familiares. Ese tipo de asuntos.
¿Hacen esas cosas, realmente, las personas con discapacidad, todas las personas con discapacidad?. Si atendemos a la experiencia personal, casi todo el mundo conoce a personas con grave retraso mental o con Alzheimer, que parecen estar un tanto o un mucho ausentes de sus propias vidas y que no sabrían de ninguna manera controlar sus propiedades.
Claro que, si tiramos de esa misma experiencia personal, veremos que hace veinte o treinta años pocos hubiéramos podido imaginar que habría personas con síndrome de Down, por ejemplo, que trabajan en empresas ordinarias; o que aquellas que sólo iban por la calle de la mano de un adulto, ahora recorren solas su ciudad; o que viven fuera del hogar paterno.
Si algo ha demostrado la experiencia de los últimos años, es que la discapacidad es el resultado de una sociedad que no está diseñada para todo el mundo, y que perfectamente se podría organizar de una manera diferente, más accesible y más justa, y entonces se vería -se está viendo- que las personas con discapacidad pueden hacer muchas más cosas de las que se piensa. Esto ha sido evidente y sencillo de entender en el caso de las barreras arquitectónicas, pero no es menos cierto en el caso de la discapacidad intelectual.
Las personas con discapacidad intelectual, con el lenguaje adecuado, con la paciencia adecuada, con el apoyo adecuado, con la instrucción adecuada, con el aprendizaje controlado adecuado, yendo de menos a más, pueden aprender a entender, opinar y controlar sus asuntos económicos como han hecho con sus estudios, con su ocio, con su trabajo y, en general, con todos las demás aspectos de su vida social.
Y claro está que no todas las personas con discapacidad llegarán a todo, ni siquiera con los mayores apoyos. Pero ese no es un problema social nuevo, se da en muchas personas y en muchas facetas de la vida; ocurre, por ejemplo, en el caso de los niños, o en el de las personas que están inconscientes, en la cama de un hospital.
Y la respuesta, en todos esos casos, no ha sido la de incapacitar y nombrar un tutor. Basta con que otros se ocupen, transitoriamente, pero durante el tiempo necesario, de los asuntos de quien no puede atenderlos, pero no haciéndose pasar por ellos, que es lo que significa la tutela, sino ofreciéndoles ayuda.
Lo que una persona no sepa hacer no hay por qué prohibírselo, sino en todo caso ofrecerle ayuda para que lo aprenda. Aunque no sirva para todas, las personas con discapacidad tienen derecho a que se les ofrezca un horizonte de vida tan ambicioso como a todas las demás personas de la sociedad. Luego, cada cual se quedará donde pueda o quiera, pero sin prejuicios de entrada. Máxime, si esas cortapisas sólo se le aplican a un colectivo que tiene difícil defenderse por sí mismo.
Las personas con discapacidad intelectual no tienen por qué comparecer obligatoriamente delante de un juez y someterse a un examen para demostrar lo que saben hacer. Tienen derecho a controlar sus asuntos económicos, por sí mismas, aunque no lo sepan hacer del todo bien, aunque se equivoquen y tienen derecho a pedir que se les ayude en esa tarea. Ayuda para no perjudicarse a sí mismas, pero sin que consista en dejarlas apartadas en un rincón mientras otros, lo que sí saben, se ocupen de todo, sin contar con sus preferencias.
Y tienen derecho a que esas ayudas no se conviertan en abusos. No es justo presuponer que las personas que rodean a las que tienen discapacidad no tienen otra mira que aprovecharse de ellas, pero es cierto que a veces, aunque sean pocas, hay abusos y es función de todos los servicios jurídicos del Estado velar porque no haya influencias indebidas. Claro está que es más fácil prohibir que vigilar, y que si se prohíbe aconsejar se impide la manipulación, pero esa respuesta no sería proporcionada ni justa, y además redundaría en perjuicio de la persona con discapacidad, que perdería el apoyo que necesita para ser protagonista de su propia vida.
Desde el punto de vista técnico, todo lo dicho se traduce en la necesidad de reformar nuestra legislación, para hacer desaparecer la tutela y los juicios de incapacitación, para programar el mecanismo de los apoyos, de modo que cumplan una buena función, sin perjudicar. Es una tarea delicada, que a veces obliga a ser cuidadoso para no 'tirar al niño con el agua sucia', pero que los juristas profesionales sabemos o debemos de saber hacer.
En tal sentido, en el Colegio Notarial de Valencia un grupo de profesores de universidad, fiscales y notarios nos hemos puesto a trabajar y hemos diseñado un mecanismo específico. Lo ponemos a disposición de la sociedad, empezando como es lógico por las propias personas con discapacidad, sus padres y sus asociaciones representativas. Lo ponemos a disposición de los políticos y de los legisladores, de toda España, para que se pongan manos a la obra y hagan los cambios legales necesarios para que, en un futuro inmediato, ya mismo, las personas con discapacidad puedan abandonar la tutela de otras y controlar sus propias vidas, con los apoyos que necesiten y que nosotros, el resto de la sociedad, les daremos.
Sobre el mate:
Según al antropólogo Daniel Vidart, el mate es algo más que una bebida. Es una tradición que vence las costumbres aislacionistas del criollo y empareja las clases sociales... ¿A qué clase social pertenecemos las personas con diversidad funcional? 100gr. de jamón pata negra para quien acierte.
Según al antropólogo Daniel Vidart, el mate es algo más que una bebida. Es una tradición que vence las costumbres aislacionistas del criollo y empareja las clases sociales... ¿A qué clase social pertenecemos las personas con diversidad funcional? 100gr. de jamón pata negra para quien acierte.
jueves 4 de febrero de 2010
miércoles 3 de febrero de 2010
Simplemente miércoles.
Café recién hecho,
galletas dulces,
una amiga o un amigo,
un télefono,
y un lugar tranquilo.
Preparación:
Llama por teléfono al amigo o amiga y dile que estás aburrida o aburrido y que te apetece su compañía. Mientras viene, calienta el café y la leche, y pon en un plato las galletas dulces. Importante: pon las galletas en el plato una a una, situándolas bién, con glamour y cariño.
Si eres tú la que vas o el que vas, dile lo que calculas que tardarás en llegar, para que valla calentando el café y la leche, y poniendo las galletas en el plato, una a una y con cariño, con más o menos apremio.
Cocción:
Con mucha tranquilidad, poca azucar y sin mirar el reloj, tomar el café sólo o con leche y las galletas mientras conversas con la amiga o amigo. El instante de felicidad será..., no sé, dependerá de cada cocinera o cocinero, de sus deseos, sus gustos.
Yo suelo saborear ese instante cuando ha pasado rato y me doy cuenta de que:
Queda prohibido llorar sin aprender, levantarte un día sin saber qué hacer, tener miedo a tus recuerdos. Queda prohibido no sonreír a los problemas, no luchar por lo que quieres, abandonarlo todo por miedo, no convertir en realidad tus sueños. Queda prohibido no demostrar tu amor, hacer que alguien pague tus dudas y mal humor. Queda prohibido dejar a tus amigos, no intentar comprender lo que vivis juntos, llamarles sólo cuando los necesitas. Queda prohibido no ser tú ante la gente, fingir ante las personas que no te importan, hacerte el gracioso con tal de que te recuerden, olvidar a toda la gente que te quiere. Queda prohibido no hacer las cosas por ti mismo, tener miedo a la vida y a sus compromisos, no vivir cada día como si fuera un deber. Queda prohibido echar a alguien de menos sin alegrarte, olvidar sus ojos, su risa, todo, porque sus caminos han dejado de abrazarte, olvidar su pasado y pagarlo con su presente. Queda prohibido no intentar comprender a las personas, pensar que sus vidas valen más que la tuya, no saber que cada uno tiene su camino y su dicha. Queda prohibido no crear tu historia, no tener un momento para la gente que te necesita, no comprender que lo que la vida te da, también te lo quita. Queda prohibido no buscar tu felicidad, no vivir tu vida con una actitud positiva, no pensar en que podemos ser mejores, no sentir que sin ti este mundo no sería igual. (Pablo Neruda)
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