jueves, 6 de octubre de 2016

EN MI PRÓXIMA SILLA QUIERO VOLAR JUNTO AL RESTO DE MARIPOSAS.

Ayer la doctora de rehabilitación me comunicó que en junio de 2017 podré solicitar una nueva silla de ruedas. Me alegró taaannnto la noticia. En la que voy ahora, voy bien sentada, pero no tira en absoluto a mi ritmo y los asientos...

Motorizarme fue una de las experiencias más emocionantes y aunque hoy, 20 años después, el ir por mi cuenta sea una realidad cotidiana, no deja se ser menos emocionante que entonces. E imaginar, con lo que avanzan las tecnologías, y con la de chuladas que se van construyendo, cómo de contenta me pone cada nueva oportunidad de renovar silla.


En mi próxima silla quisiera volar junto al resto de mariposas. Pero vamos del principio al final y detallemos bien, muy bien, la silla que necesito y deseo de tooodo corazón:

Lo más importante, aún, es que me permita entrar en el ascensor de casa de mis padres. Es un ascensor de dimensiones mínimas y mi silla no puede medir de ancho más de 59 cm y de largo creo que es 40 cm. Ahora entro quitando reposapies. Lo bueno es que si con mi silla entro en casa de mis padres, garantizado que entro en la mayoría de casas con ascensor.

El asiento necesito que sea impermeable, lavable y de textura suave, no plastificada, y ni duro, ni blando. No es que tenga accidentes cada día, ni cada semana, ni con una frecuencia pasmosa, pero sí que algún pis se me puede escapar por circunstancias, como me puede dar un mal de vientre horrible, o bajar una menstru de espanto. Soy humana y aunque controlo mucho, algún que otro accidente he tenido, seguramente tendré, yyy lo paso fatal cuando habiendo lavado y lavado el asiento, lavado, secado y ventilado, que aún así quede ese resquicio de olor apestoso de un día, un accidente. Imprescindible, entonces, un buen asiento impermeabilizado, lavable y cómodo.

El respaldo duro, alto hasta la altura de mi nuca y con cinturón de sujeción, a mi me sujeta la postura que no es poco. Y reposabrazos completos, ajustables en altura y anchura. Igual que el mando y los reposapies, regulables y ajustable a mis medidas funcionales.

Lo segundo más importante, después de poder entrar en casa de mis padres, es que pueda transitar por terrenos como por la orilla del mar. Yo vivo prácticamente en la orilla del mar y me hastía enormemente no poder acceder como el resto. No me lo resuelve llegar mediante una pasarela que me pueda encontrar en cada playa. Quiero poder disfrutar de paseos por la playa y por la montaña sintiéndome libre, segura y en igualdad con el resto de mariposas, por lo que necesito ruedas macizas y robustas. Ruedas y chasis tooodo terreno.

Que se entienda que el desplazarme en silla de ruedas no quiere decir para nada que viva aparte del resto. Me desplazo en silla de ruedas, pero muchísimo más soy una persona que necesita sentirse en comunión con tooodo lo que le rodea. Quiero correr con mi lobo por sus playas y quiero enseñarle rutas chulas de senderismo rural y quiero disfrutar los recorridos sin sentirme una camicace.

Una realidad nueva es que ya no soy aquella chica joven... Mi cuerpo empieza a darme pequeños toques, pidiéndome básicamente más atención. Así que la novedad en mi nueva silla será que deberá poder reclinar asiento, respaldo y reposapies permitiendome pequeños cambios posturales para descansar y volver de nuevo a mi postura firme de mujer guerrera/marchosa.

Otros detalles, importantes, que deberá contemplar mi nueva silla son: Necesito poder correr cuando tengo prisa. Necesito poder subir y bajar pequeños escalones, volveré a pedir silla con sube bordillos. Necesito, como tooodas mis anteriores sillas, que tenga un espacio "mono patín" dónde se puedan subir mis peques de forma segura y cómoda. Tendremos, también, que traspasar la cosilla de la Mesi. E igual que necesito velocidad y seguridad en todo tipo de terreno, también necesito unas baterías de laaarga durabilidad, como poco que me permitan volar 8 horas de tirón.

Con tooodo espero encontrar una silla de ruedas eléctrica a la altura de mis deseos, entendiéndose que no pido un capricho sino un recurso vital para la consecución de mi vida en tooodos los ámbitos. Deseo una silla de ruedas que me permita volar muy muy alto, muy lejos también y aterrizar cada día tan o más satisfecha que cuando alcé el vuelo. ¡Lista para volar!

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